martes, 7 de septiembre de 2010

1. Tae

Nunca pensé que llegaría a experimentarlo a Sentirlo a Conocerlo...
¿Amor? Dichosos los que son privilegiados de poder disfrutar de aquello que hasta ahora me parecía inalcanzable, incomprensible, lejano...



Como todas las mañana abrí los ojos con la luz del amanecer y lo primero que vino a mi pensamiento fué nada más y nada menos que aquél sería otro aburrido día dentro de mi monótona vida. Y esque he de decir que estar de examenes no ayuda, pero llegados a mitad de mayo no me quedó otra que pasar los dias entre las cuatro paredes de mi habitación sumergido en montañas de apuntes.
Nada más alejado de mi pensamiento aquel dia se quedará en mi memória para el resto de mi vida. Podría catalogarlo como un dia sorprendente o inesperado, cuanto menos especial.
Todo comenzó con la proposición por parte de mi compañero de piso de ir a una fiesta esa noche. Tengo que reconocerlo, no me gustan las fiestas y el lo sabia perfectamente, al igual que yo sabia que su interés por que le acompañase no iba más allá del hecho de que necesitaba un medio de transporte, el cual yo poseía. Fué tal su insistencia que al finál decidí acceder, autoconvenciendome a mi mismo de que me serviría para despejarme un poco del olor a fotocopias y a subrayador.
Pese a que la idea seguía sin convencerme, horas más tardes allí me encontraba, rodeado de gente a la que ni siquiera conocía y la cual se dedicaba a alcoholizarse copa a copa durante el transcurso de la noche.

El ambiente me agoviaba, me sentía aturdido entre los codazos de personas anónimas y deshinibidas, bajo una cortina de humo que provenía sin duda del consumo de marihuana que se estaba llevando a cabo en la sala y para colmo, habia perdido a mi acompañante ya que tras presentarme a un sin fín de personas desapareció dejandome solo ante la situación. De acuerdo, ir a esa fiesta había sido una mala idea y he de reconocer que en varias ocasiones se me pasó por la cabeza la idea de salir de allí y continuar con mi labor estudiantil. Pero justo cuando estaba totalmente decidido de ello, algo entre la multitud captó mi atención. Se trataba de una chica, Diciembre a la que me habian presentado momentos antes. Diciembre... Me pareció un nombre curioso e inusual y aunque no soy muy dado a elogios, decidí confesarle que me parecía que tenía un nombre precioso.
El caso es que la divisé entre el resto y quizás fué mi imaginación, quizás intentaba autocompadecerme de que no era el unico que no estaba comodo en ese ambiente. Sea como sea, la ví sola y al igual que yo, ella parecía no querer beber alcohol. La miré en variás ocasiones y nuestras miradas se encontraron más de una vez. Tenía unos ojos preciosos, una mirada pura que transmitian dulzura. Pese a que cada vez que nuestros ojos se encontraban, sentía como me ruborizaba sin poder evitarlo, sin pensarmelo dos veces, ya que si me lo pienso no actuo debido a mi timidez, me acerqué a ella y tras intercambiár algunas palabras le ofrecí que tomasemos té. Aún me pregunto porqué se me ocurrió la idea de tomar té, el caso es que ella se ofreció a prepararlo amablemente y puestos a pasar un buen rato, decidimos salir de aquel ruidoso lugar con destino hacia su habitación.

No me podía creer lo que estaba ocurriendo, estaba con una chica en su habitación, dispuesto a tomar una taza de té y no me imbadía la idea de escapar de allí, pero todo tenía su razón de ser.
Diciembre era diferente, era educada, calmada y cuanto más conversabamos, más me convencía de que era una chica muy especial. Llegué a la conclusión de que nuestros gustos eran bastante similares por lo que sentí que podría llevarme toda la noche hablando con ella. Mientras lo haciamos, no podía dejar de mirarla, a veces de forma más directa, otras de reojo y esque cada detalle que la complementaba me parecía digno de observar... Su precioso pelo lacio le caía por los hombros y el contraste con su piel y sus ojos, me parecía tan bello que a penas podía apartar la mirada, cosa que me hacía sonrojarme constantemente.
Tras varias tazas de té y una fluída conversación, en la que dejé constancia de mi afición por la musica, la cual a su vez ella también compartía, una melodía procedente del reproductor de CD's, comenzó a sonar y cuando quise darme cuenta, me encontraba frente a ella agarrandola de la cintura y sintiendo el tacto de sus dedos enlazados con los mios. Comenzamos a bailar, ella me lo había pedido y yo acepté sin más no sin antes pedirle que me guiase ya que mi habilidad para bailar es bastante escasa.
Aún recuerdo ese cosquilleo nervioso de recorría mi cuerpo mientras nos moviamos al ritmo de la musica, recuerdo nuestros cruces de nuestras miradas, cada uno de los roces de mis manos contra su piel y cada una de las sonrisas que me dedicó tímidamente durante el baile.

La noche transcurría mejor de lo que me podría haber llegado a imaginar, me sentía tan cómodo que deseaba que el tiempo se parase. En esos momentos me había olvidado totalmente del agovio de los examenes, de la sensación de sobrar que sentí al llegar a la fiesta.. En esos momentos solamente podía pensar en aquella chica a la que conocía tan solo de unas horas y que sin embargo me transmitia un bienestar interior que incluso me asustaba.
Los primeros rayos de sol entraban por la ventana y se reflejaban en su pelo dandole un aspecto calido.Con todo mi persar y tras mirar el reloj decidí que ya era hora de irme, así que me tocó privarme a mi mismo de aquella gratificante situación. Se lo hice saber, y nos unimos en un abrazo, un abrazo reconfortante del cual no quería separarme. Normalmente no me gusta el contacto físico pero en aquella situación me sentía tan cómodo que realmente me apetecía sentirla entre mis brazos mientras ella me abrazaba a la altura de la cintura. Besé su mejilla temblorosamente a modo de despedida. Su piel era muy suave y agradable por lo que cuando me pidió tímidamente que la volviese a besar, no me negué pero ese beso... acabó en sus labios. Un ligero movimiento de su rostros y nuestros labios se encontraron. Justo en el momento en el que los sentí, mis ojos se cerraron y se me erizó hasta el ultimo vello de mi cuerpo. Un beso... cálido y suave, mi corazón bombeaba acelerado pero mi cuerpo pedía que continuase, ansiaba seguir notando aquel dulce sabor a té que su boca me proporcionaba en aquel momento.
Un segundo beso volvió a hacer que nuestros labios volvieran a unirse. Mis pensamientos estaban centrados tan solo en ella y miles de sentimientos y emociones desconocidas para mi se hicieron latentes durante aquel momento tan especial.

¿Qué era aquello que sentía? No lo tenía muy claro, pero sin duda quería volver a sentirlo, quería volver a experimentar de nuevo lo de aquella noche, quería volver a verla a ella.
En mi camino hacia casa solo tenía una cosa en mente, solo Diciembre...

T.Burdock

(Lo escrito anteriormente, forma parte de la historia del rol de uno de mis personajes, en concreto Tai, para que conozcais un poco su historia de amor y eso! Espero que os guste)

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