miércoles, 8 de septiembre de 2010

2. An bhfuil mo ghrá?

Hundo en tu boca mi vida,oigo rumores de espacios,y el infinito parece que sobre mí se ha volcado. He de volverte a besar,he de volver, hundo, caigo...Boca que desenterraste el amanecer más claro con tu lengua. Y las palabras quedan escritas sobre tus labios...



Al llegar a casa tras la fiesta, aún no me acababa de creer del todo lo que en ella había ocurrido. Me tumbé en la cama. El silencio de mi habitación me recordaba al existente horas antes en compañia de Diciembre. Miré al techo durante no se cuanto tiempo y la imagen de su rostro acercandose al mio acudía a mi mente una y otra vez. Cerré los ojos y aún podía sentir la calidez de su abrazo e incluso el roce de sus labios con los mios, cosa que me hacia estremecer.
A esas horas de la mañana ya no dormí, tampoco habría podido, ya que debido al desbarajuste horario que mis horas de estudio me habian ocasionado, sufría de insomnio y si a ello le juntamos los nervios del momento, quizás podía morir de cansancio pero dormir lo veía como una opción poco factible.

Tras descansar un rato decidí ponerme a estudiar de nuevo, al fin y al cabo no me quedaba más remedio si quería salir bien parado de los examenes de junio. Así me llevé gran parte de la tarde hasta que tuve que descansar debido al cansancio.
En mi rato libre, Diciembre volvió a mi mente por lo que pensé que quizás sería buena idea llamarla. Era extraño pero en gran parte, estaba deseoso de poder hablar con ella de nuevo, entre otros para poder terminar de creerme que lo de la noche anterior, ocurrió de verdad. Cojí el telefono movil y marqué su numero. He de confesar que me llevó cosa de dos minutos decidir si darle al botón de llamada o por el contrario volver a dejar el telefono encima de la mesa y descartar el ponerme en contacto con ella. Al final, decidí hacerlo y el telefono comenzó a dar la señal de llamada, y los segundos que transcurrieron hasta escuchar su voz al otro lado del telefono, me parecieron una eternidad. Con cierta timidez y la voz titubeante, le ofrecí venir a casa, ya que la comunicación tanto vía e-mail como por telefono, me parece una forma fría de entablar conversación con las personas.


Al fin sonó la puerta y al abrirla allí estaba ella, tan hermosa o incluso más que el dia anterior. La hice pasar y nos sentamos en el sofá. Me recosté en él y tras decirle lo cansado que me sentía ella se ofreció a prepararme un té de nuevo, esta vez uno de efecto relajante para calmar el agovio que sentía después de horas de estudio. Como si no fuese suficiente con prepararme un té, cuando le hice saber el dolor de espalda que tenía debido a una mala postura, Diciembre se ofreció a darme un masaje a lo que aunque cierta verguenza, accedí encantado.
Me pidió que me quitase la camiseta y pese a que soy un poco reacio a la hora de mostrar mi cuerpo, me la quité dejando al descubierto mi delgado cuerpo. Ella se situó tras de mí y posó sus manos sobre mis hombros. Cerré los ojos. Sus manos estaban tan suaves... tal y como las recordaba del dia anterior.
Mientras pasaba las manos por mi espalda, masajeandola caí en la cuenta de que todo aquello que hacía por mi, era algo a lo que yo no estaba acostumbrado, normalmente nadie me cuidaba así, y verdaderamente me sentí en deuda con ella ya que en los dos dias que llevabamos conociendonos, ella me habia dado mucho mas de lo que yo le había dado a ella así que se lo comenté y ella me respondió que disfrutaba haciendolo. Lo que ella no sabía es que más disfrutaba yo estando en compañía suya, pudiendo oir cada palabra que sálía de sus preciosos labios, cada sonrisa y cada roce con su piel.


Al rato, Diciembre terminó el masaje que aunque había sido largo, se me había pasado como un suspiro. Me dijo que si no sería mejor que se fuera para que pudiese seguir estudiando. Al oir estas palabras, un pellizco se me cogió en el pecho y como acto reflejo me abracé a ella y le pedí que no se marchara. Sinceramente en aquellos momentos de lo que menos tenía ganas era de que se fuese y mi reacción pareció convencerla ya que me abrazó tiernamente.
Me alegré tanto de su decisión que le pasé el brazo por los hombros y le di un beso en la mejilla para mostrar mi agradecimiento pero al sentirme tan cerca de su rostro, miré sus labios y noté como si no pudiese alejarme de ella. El corazón parecía que se me iba a salir y apenas podía controlar la voluntad de mi cuerpo. Me acerqué un poco más a ella, casi podía notar su respiración en mi cara. En mi interior un impulso deseaba que mis labios y los suyos se rozaran, notaba como si me ahogase y sin apenas darme cuenta de mis actos la besé y sentí aquella sensación de bienestar y tranquilidad similar a cuando te dan una buena noticia, cuando se consigue el exito y todo ello con beso, aunque maravilloso, un beso. Mientras le besaba despejé algunas de mis dudas, más que dudas, algunas de las hipotesis que formulé para explicar el beso de la noche anterior basadas en que quizás tan solo se produjo por el hecho de que ella me habia besado, pero esta vez habia sido yo el que había creado la situación y no me arrepentía de ello.

Me aparté rapidamente y automáticamente me disculpé ya que tan siquiera le pedí permiso para hacerlo y nada me garantizaba que ella quisiera hacerlo, nada hasta ese momento en el cual tras una tímida sonrisa, agarró dulcemente mi cara y me volvió a besar. Sentí como si el tiempo se parase mientras nos besamos, mientras sentía como aquel beso se hacía más calido y profundo. Mis labios fueron descendiendo por su barbilla hasya su cuello. Era tan gratificante besarla que dejé mi caracteristica timidez de lado y me centré tan solo en disfrutar el momento.



Mis manos siguen la senda de tu desnudo cuerpo y desembocan en los oscuros rincones de tus deseos y allí, cual firmes centinelas del mayor tesoro que posees y cual ladronas de cuento,se apoderan de mi voluntad de hierro.



Mis manos comenzaron a perderse en caricias por la suavidad de su cuerpo mientras notaba como si las yemas de mis dedos ardieran al contacto con su piel. Sentía un calor sofocante, un calor que me quemaba por dentro, que me hacía actuar antes que pensar, que quería que fuera más allá de un dulce e inocente beso.
Nunca antes había estado en situación similar con una chica y eso me creaba cierta inseguridad así que decidí confesarselo para no andar a ciegas. Para mi sorpresa, Diciembre se hallaba en mi misma situación, cosa que debo decir, me tranquilizó.
Buscando intimidad, nos transladamos a mi habitación y entre aquellas cuatro paredes, descubrí lo que es sentir deseo y atracción, desvivirse por otra persona.

Allí estaba ella, tumbada sobre mi cama mostrandome su belleza más escondida y regalandome un placer que hasta ahora me era desconocido y yo... Necesitado de su cuerpo llegué donde nadie hasta ahora habia llegado y recogí el mayor de sus tesoros que me quedó otorgado aquella noche en la que nuestros cuerpos quedaron unidos bajo la ténue luz del dulce amor y de una lampara de escritorio.

Y... En esos momentos hizo que me olvidase del mundo, que ya nada importase en mi pensamiento ya que por ella, me dejé robar hasta el último suspiro.

(Lo escrito anteriormente, forma parte de la historia del rol de uno de mis personajes, en concreto Tai, para que conozcais un poco su historia de amor y eso! Espero que os guste)




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